jueves, mayo 19, 2005

Ahora sí que sí

Eeeehhhhhhhhhhh!!

Al fin vuelvo al cibermundo como antaño!!! El PC no había sufrido un daño tan severo como me había imaginado, y el portátil, aunque no me permite conectarlo a internet por problemas con el windows, al menos lo tengo en mi poder. A los de SONY no los quiero volver a ver en mi vida, así que acepto con gusto cualquier afán guerrillero ofrecido por Trenzas la Intrépida. Todo esto me ha servido para corroborar mi hipótesis de que tener un pololo que entienda de computadores (de preferencia que sea técnico en computación) me saldría bastante más económico. Si no me puede arreglar un computador, al menos tendrá dinero para comprarme otro (porque con lo que cobran, no podrá decir que no tiene con qué).

Y contestando ciertas dudas:
1.NO, Cristian no se parece a Leonardo Di Caprio (si no, creen que estaría alegando? :D)
2. Toda la razón, Trenzas. La idea era ir contando de a poquito todo lo que viví (es que me quedan tantos detalles en el tintero!!), pero como no sabía hasta cuándo andaría desaparecida de los PCs, mejor lo largué todo altiro.
3. Ya no me pica la cabeza, aunque estuve unas 3 semanas mirándome frente al espejo cada cinco minutos, por si veía algo extraño.
4. Don Vitaliano, aunque muerto, se nos portó bastante bien. Nos estamos repartiendo el material para escribir su historia, aunque creo que tendremos problemas con lo de conseguir su firma para la publicación. Al parecer, sólo podremos hacer su Biografía no autorizada.

Ah, aquí les dejo algunas fotos como adelanto de mi viaje a Chiloé. Fueron tomadas por Cristian, que llevó su cámara digital (apenas revele las mías, se las muestro). El martes nos vamos de nuevo al sur (sí, estoy que me muero de tristeza... :D), por lo que –para variar- estaré desaparecida por estos lares... creo que debo aprovechar estos días que me quedan en Santiago...

Ahora quiero contar algo que vi y que me sorprendió gratamente la semana pasada: iba yo en la micro de vuelta a mi casa, y por la esquina de enfrente iba doblando un camión de carga. En eso, el chofer se da cuenta de que un perrito callejero quería cruzar la calle pero que al ver al camión, se quedó quietecito y con la cabecha gacha, esperando a que el camión pasara. Entonces el chofer dejó de hablar con su acompañante, sacó la mano izquierda por la ventana y como si se dirigiera a una persona, le hizo señas al perro para que cruzara por delante de su camión. El perro lo miró, y cruzó rapidito hasta la vereda, mientras que el chofer reanudaba su conversación como si nada con su acompañante y doblaba la esquina. Encontré tan linda la escena, que me dije “esto lo tengo que compartir”. Ahí se los dejo.

Ahora, me voy a poner al día con los blogs amigos, que lo escrito es mucho y el tiempo es poco.